jueves, 28 de noviembre de 2013

Cómo te afecta el humor de tu pareja.

Las mujeres tienden a cooperar, mientras que los hombres a menudo buscan evitar conflicto.

Mientras los hombres intentan aparenter tener la misma emoción que su pareja para cooperar con ella, las mujeres pueden tener la respuesta opuesta, por lo que una respuesta no sincera puede ser detectada por tu novia de forma inmediata.

En toda relación de pareja siempre debe existir la cooperación para mantener el éxito de la misma, pero cómo los hombres y las mujeres experimentan la cooperación de forma emocional puede ser muy diferente, de acuerdo con los resultados de un nuevo estudio de la Universidad de Arizona.

Ashley Randall, investigadora de la Facultad de Ciencias de Norton, está interesada en descubrir cómo las emociones en las parejas "se coordinan entre sí”. Por ejemplo, si alguien llega a su casa después de trabajar  de mal humor, el estado de ánimo de su pareja podría cambiar radicalmente. Randall se preguntó cómo es que el acto de cooperación, un proceso de relación beneficiosa, podría afectar a la coordinación emocional en la pareja. Estos resultados se publicaron en la revista científica Journal of Social and Personal Relationships.

Randall y sus colegas encontraron que los niveles cooperación dentro de una pareja heterosexual son diferentes; los hombres suelen experimentar una respuesta "en fase" con las emociones del otro, es decir, si la mujer tiene una actitud positiva, el hombre también; pero si ella tiene una actitud más negativa, el hombre se sentirá de la misma forma.

Por el contrario, las mujeres experimentan más un patrón de "oposición de fase" alta durante la cooperación mutua. Si su pareja se siente más positivo, ella se sentirá menos positiva, y viceversa. Por ejemplo, imaginemos a una mujer de compras en un centro comercial,  la mujer sale del probador de la tienda y le pregunta a su marido que piensa de una blusa. Él dice que “le gusta”, con la esperanza de irse del lugar finalmente. ¿Entonces la mujer se dirige inmediatamente a la caja para pagar y realizar la compra? Probablemente no. Es probable que como el entusiasmo de su marido no fue el suficiente, ella quiera probarse más blusas antes de tomar una decisión.


La psicología social nos dice que las mujeres tienden más a cooperar, mientras que los hombres a menudo buscan evitar conflictos. Así, los hombres podrían inconscientemente sincronizar sus emociones con las de pareja como un medio de evitar confrontaciones y llegar a un acuerdo mutuo de forma rápida, dice Randall.

Si ese es el caso, es posible que las mujeres puedan reconocer que el acuerdo de sus parejas no es enteramente sincero. Si una mujer sospecha que en realidad el hombre no es tan positivo como parece, o que existe un motivo oculto, puede llegar a ser menos positiva en un intento por descubrir los sentimientos verdaderos y llegar a una solución más satisfactoria para ambas partes.



Si se piensa en una pareja que está tratando de cooperar entre sí, el hombre puede estar de acuerdo y decir: ‘¡Por supuesto, cariño!, ¡esto es genial! ¿hemos terminado?’,  mientras que las mujeres pueden decir: ‘Estoy tan contenta de que seas feliz, pero yo sólo quiero hablar de esta otra situación porque creo que estamos a punto de llegar a una resolución’," dijo Randall.
En conclusión, los resultados de la investigación de Randall apuntan a que las mujeres buscan reguladores emocionales durante la cooperación.  Randall basa sus conclusiones en un análisis de 44 parejas heterosexuales que fueron grabadas en una conversación acerca de su estilo de vida en común relacionada con  aspectos como la dieta y la salud.
Se pidió a las parejas ver el video de nuevo y proporcionar una retroalimentación instantánea sobre cómo se sentían emocionalmente. Los investigadores analizaron los videos, así como las respuestas de los participantes a los mismos.
El estudio tiene implicaciones para comprender mejor cómo se conectan las emociones en las parejas románticas.

La cooperación es algo muy valioso y fundamental para una relación exitosa, pero los hombres y las mujeres la experimentan de manera diferente", dijo Randall.

Fuente: http://quo.mx/2013/06/28/expediente-q/como-te-afecta-el-humor-de-tu-pareja 

Sencillas estrategias para no perder la calma.

Sencillas estrategias para no perder la calma



La rabia, la ira, el enfado son emociones negativas que alteran nuestro bienestar tanto físico como mental. Evidentemente son estados emocionales de difícil pero no imposible control. Existen montones de situaciones diarias, que disparan esos estados “menores” de irritación. La mayoría de las veces es posible mantener esa irritación menor bajo control aplicando estos breves consejos.

Enfado
  1. Procure mantener su nivel de estrés diario bajo control. Si su nivel de estrés es alto a lo largo del tiempo, es más fácil que usted explote ante la más mínima contrariedad. Por el contrario si usted parte de un nivel bajo de activación emocional , será más difícil que estalle descontroladamente. En este sentido las técnicas inespecíficas de control del estrés pueden ayudar-le. Practicar ejercicio regularmente ,dormir lo suficiente, comer adecuadamente y practicar regularmente la relajación, ayudará a mantener un nivel de activación bajo dificultando que explote ante la más mínima contrariedad.
  2. Practique con frecuencia la técnica de respiración abdominal. Respirar con el abdomen es una técnica sencilla que permite una tranquilización rápida ante una situación activadora. Consiste sencillamente en distender el abdomen mientras introducimos aire por la nariz y hacer bajar nuestro abdomen cuando explusamos el aire. La respiración abdominal le transmitirá calma y serenidad ayudándole a controlar la situación.
  3. Aléjese de la situación. La mayoría de las veces es posible abandonar la situación que está haciendo que perdamos la calma. Cuando aparezcan los primeros signos de activación (calor, palpitaciones, respiración acelerada…) abandone la situación. Camine, vaya a algún lugar tranquilo, haga abdominales, flexiones con los brazos, salte, trate de practicar la respiración abdominal y no vuelva a la situación hasta que se haya calmado.
  4. Trate de ser empático. La gente con la que normalmente interactuamos en nuestro día a día tiene sus propios problemas. Puede que la causa de su mal carácter se deba a que tienen un familiar enfermo, hayan perdido su trabajo o tengan problemas económicos. Sea comprensivo y póngase en su lugar. La empatía le ayudará a ser más condescendiente con la gente.
  5. Trate de ser sensible a los sentimientos de los otros. Muchas veces descargamos nuestro enfado por una larga espera en la cola del supermercado dando voces a la cajera. ¿ Que le parece si en vez de eso le mostramos nuestro interés y nuestra comprensión por la gran cantidad de trabajo que tiene debido a la afluencia excesiva de gente?.
  6. Trate de ver la parte graciosa y cómica de las situaciones.¿ Cree que respondería igual si ante el hecho de que un individuo que le quita el sitio en el aparcamiento, pensase que está siendo grabado para una broma de la televisión? 

Fuente: http://www.ayudapsicologica.org/autoayuda/330-sencillas-estrategias-para-no-perder-la-calma.html

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Desterrar el malhumor.


El malhumor.

Todos podemos tener nuestros momentos de mal humor que se consideran totalmente normales, siempre y cuando no sea una conducta habitual.

Si el mal humor se instala en forma permanente en nuestra conducta y comienza a ser algo más que circunstancial, deberíamos conocer las causas y hacer algo al respecto.

El MalhumorEl estado de ánimo malhumorado se caracteriza por ver el lado negativo que suelen tener las cosas, por ejemplo viendo siempre el vaso medio vacío en lugar de medio lleno.

Esta forma de ser puede tener o no motivos que la generan. Si los hubiera, lo mejor es intentar descubrirlos para modificar las consecuencias que puede provocar en las relaciones interpersonales y en el propio desarrollo.

Por otro lado, nos está señalando una personalidad con cierta tendencia depresiva, agravada por determinadas situaciones de la vida que por alguna razón no puede resolver.
Es un hecho que casi todos tengamos que atravesar por problemas que nos producen sufrimiento. La cuestión no es tanto resolverlos como conocerlos y aprender a vivir con ellos lo mejor posible.

Cualquier problema puede tener solución pero a veces esa solución se convierte posteriormente en otro problema aún más grave; por lo tanto, es necesario aceptar que eventualmente tendremos que enfrentar los contratiempos y disgustos que esas situaciones no puedan deparar.

Algunas veces llamamos problemas a ciertos desafíos que la vida nos impone y que no son más que oportunidades para evolucionar y no quedarnos estancados.

Otras veces, llamamos problemas a situaciones comunes de la vida, dándoles una connotación trágica que no se merecerían si aceptáramos que son inevitables.

Pero la mayoría de las veces los malhumorados no tienen mayores motivos para su estado de ánimo.

Les molesta la compañía pero por otro lado se quejan porque están solos, se aburren pero no tienen ninguna iniciativa, viven contando sus problemas pero son incapaces de escuchar a los demás, critican a todos porque ven la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio; están desconformes con el gobierno, con su familia, con su trabajo y por supuesto ven todo negro.

Se trata por lo general de personas eternamente desconformes, intolerantes e individualistas que no pueden ser felices de ninguna manera y que con su mal humor canalizan sus energías negativas provocadas por sus desequilibrios emocionales y lo han convertido en un hábito.

Estas personas son muy difíciles de tratar porque creen tener siempre la razón. Poseen una visión pesimista del mundo y están convencidas plenamente que estamos todos al borde del abismo, que se aproxima el Apocalipsis y que es inútil cualquier intento para evitarlo.

Para ellas todo está a punto de estallar y sólo es cuestión de esperar que alguien apriete el detonador.

Sigmund Freud diría que el mal humor es un síntoma de represión de la libido sexual, que no necesariamente siempre se refiere a lo genital, sino a toda la sexualidad entendida como instinto de vida, al no lograr expresarse para participar creativamente en un medio social. El Psicoanálisis podría permitir revelar el trauma, que una vez consciente ayudaría a canalizar lo reprimido adecuadamente.

Otras fuentes lo llamarían vacío existencial o discapacidad para adaptarse a los cambios y para crecer y la terapia desde este enfoque podría ayudar a cambiar la percepción y ver la realidad desde una perspectiva más amplia.

En tanto que para los conductistas sería un condicionamiento adquirido que es necesario desaprender para adquirir otros nuevos más adaptativos.

El mal humor es un defecto de carácter que produce conflictos de relación, discordia familiar e infelicidad, y lo más grave de este modo de ser, es que es contagioso.




¿Qué cuesta sonreír?

Las sonrisas

  1. Sonreír no cuesta nada y causa gran provecho.
  2. Sonreír ayuda a mantener el buen humor, ayuda a la salud, a embellecer el rostro y a despertar buenos pensamientos.
  3. Sonreír enriquece al que recibe esa sonrisa, sin empobrecer a quien la ofrece.
  4. Nadie es tan rico que pueda pasarse, sin sentir la necesidad de sonreír.
  5. Y nadie es tan pobre que no puede hacer un obsequio con su sonrisa.
  6. Sonreír puede desterrar el aburrimiento y despertar la creatividad y el entusiasmo en las personas que se sienten opacadas, acomplejadas.
  7. Sonreír es un verdadero antídoto, que la naturaleza tiene en reserva para todos y sin embargo una sonrisa es algo que no se compra, ni se presta, ni se roba, porque únicamente tiene valor en el preciso momento que se regala.
  8. Si ves que te rehúsan una sonrisa que creías merecer, sé generoso y ofrece la tuya. Nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como aquel que no sabe sonreír a los demás.
  9. Sonreír aleja al más cobarde de todas las tentaciones, el desaliento.
  10. Sonríe hasta que notes que tu severidad se haya desvanecido.


¡Que no se desperdicie esa alegría fruto de tu amable sonrisa!

lunes, 25 de noviembre de 2013

Siete maneras de evitar los problemas de interpretación al comunicarnos.

Se dice que el 70% de los problemas en el mundo es debido a problemas de comunicación, razón mas que suficiente para ponerle la debida atención al tema.  Dado que la forma en que funcionamos es a través de comunicarnos,  es indispensable conocer que causa las distorsiones en la comunicación, y como buscarles solución.

Las cosas que decimos tienen el poder de generar conflictos a gran escala o por el contrario generar grandes beneficios.  Una palabra mal dicha puede generar enemigos irreconciliables, y una palabra bien dicha, en el momento que es, puede traer esperanza a alguien se encuentre en un momento critico.

El dedicar algo de tiempo a pensar la manera adecuada en que se debe comunicar cosas importantes, de seguro traerá bienestar a nuestra vida.


Como se distorsiona la información en un 70%

Son básicamente 3 los factores que debemos tener en cuenta:  Cuando emitimos la información, el medio a través del que nos comunicamos, y finalmente quien nos interpreta.
Al emitir algún tipo de información, es muy difícil tener claro y clasificado todo lo que se debe decir, y cual es la mejor manera de hacerlo.  No es fácil acceder a nuestra mente tal y como lo hiciéramos en una biblioteca, y luego escoger los temas mas adecuados. Siempre habrá algo importante que nos falto decir, no siempre se alcanza a decir todo, y por eso los mensajes quedan incompletos. De este modo se generara una distancia entre lo que queremos decir, y lo que alcanzamos a expresar en palabras.  Para hablar bien, requeriría largo tiempo pensando en escoger las mejores palabras, en que no se escape ningún detalle, y esto es algo que no suele hacerse.
Cuando el otro recibe la información, dado que todo lo interpreta en función de lo que conoce, entonces cada cosa que se dice, la encajara  dentro de sus condicionamientos. Por otra parte, en una conversación nadie es capaz de conservar una atención al 100%, quedando solo vagos recuerdos de lo que se converso. 
Ahora imagínese todo lo distorsionado que puede quedar un mensaje cuando pasa de medio en medio, de boca en boca.


Cada cual tiene su propio punto de vista

Hay tantos puntos de vista como personas hay en el mundo, solo que existen puntos de vista que se imponen sobre otros debido a su credibilidad, y a la fuerza de quienes lo pregonan.  Hay muchos que basan su vida respecto a lo que otros dicen, y muy poco dejan al criterio propio.
Hay puntos de vista mas acertados que otros, en una conversación acerca de la salud, un medico, y un ingeniero que no sabe nada de medicina, no se podrían poner de acuerdo, pero el medico sería el que se acercaría mas a la verdad del asunto.  En el transcurso de nuestra vida, todos hemos tenido diferentes experiencias y hemos adquirido un saber especifico de algo. Hablar de temas corrientes como si tuviéramos la razón o tratar de imponer nuestro punto de vista al otro, es una necedad.   Puede suceder dos cosas:  Lo primero es que estemos discutiendo con alguien que no a tenido una experiencia que se acerque a nuestro punto de vista, entonces es de necios hablar con quien no puede entendernos.  Lo segundo, es que podemos ser nosotros los que estemos opinando sobre algo en lo que el otro tiene sobrada experiencia, entonces también seremos necios.  Existe una tendencia en todos, y es la de hablar como si supiéramos de cada tema.

Empeñarse en discutir con otros para´buscar tener la razón, lo que hace es volverse un pulso entre dos orgullos, que necesitaran recurrir a herramientas cada vez mas bajas y mas agresivas, para ganar la conversación.  




CLAVES PARA MEJORAR LA COMUNICACIÓN


1. Ordene sus pensamientos.

Tal y como dedicamos tiempo a hacer una exposición, a escribir un articulo, a hablar con alguien importante, también deberíamos dedicar tiempo, a pensar antes de hablar.  Cuando hablamos por simple reacción, se obvian cosas importante que se debían decir, se habla muchas cosas que a nadie interesa, y podríamos estar gobernados por alguna emoción que nos aleja del buen juicio.
Si sucede algo, y eso nos genera dolor, nos produce ira, celos, etc.  Es mejor quedarse callado, dejar que la emoción se transforme, y luego pensar que es lo que se debe decir.  En medio de una de estas emociones nos volvemos agresivos, y podemos decir cosas que no se deben decir, generando consecuencias irreparables.
Hay una forma de decir las cosas, debemos encontrar cual es la mejor forma.  Cuando se habla por hablar, lo mas probable es que la conversación se salga de curso, y se termine hablando de cosas que no tienen nada que ver.

Debemos entonces definir los puntos importantes, procurar lograr un orden en la ideas, y lo ultimo que digamos debe recordar todo lo dicho. Ya que esto es lo que finalmente se le queda a la persona. 


2. Las cosas importantes requieren buen tiempo y espacio.

Cuantas veces no nos ha sucedido, que alguien nos dice, explíqueme eso en un momentico, y en ese momento no contamos con los medios audiovisuales de apoyo, ni tampoco contamos con las notas de la exposición, entonces ese momentico lo único que transmite es un desorden de ideas que genera mas confusión en el otro. ´
Por más que nos cueste, es mejor sacrificar algo del tiempo para explicar algo bien, que no sufrir las consecuencias que puede generar una mala información. Debemos evitar comunicar las cosas importantes en cualquier lugar que se preste a distracciones, y mucho menos por teléfono.
Cuando alguien nos dice que le digamos algo en un momentico, por lo general esta de afán y pensando en otras cosas. Es preferible separar una cita en un lugar tranquilo que asegure toda la atención, e ir preparado con todos los medios de apoyo.

Hay un momento y un lugar para decir las cosas, y esto es algo que debemos tener muy en cuenta.  Las cosas dichas fuera de lugar, o cuando ambos no tienen una completa disposición, lo que genera es conflicto.  


3. Evite transmitirle el mensaje a una persona complicada.

Las personas complicadas son aquellas que tienen enredada su vida y por ende también se la enreda a los demás. Suelen ser personas muy negativas, quejambrosas, inconformes, siempre encuentran el pero, en todo ven malicia y malas intensiones, siempre cree que su forma de ver el mundo es la adecuada, y que todos los que piensen diferente están equivocados.  Solo hay una manera de entender el mundo y es a su modo.
Cuando en el transcurso de nuestros diálogos, encontramos personas que lo primero que trae al tema, es hablar mal de los demás, es exponer lo mal que están las cosas en el lugar donde se encuentran, entonces tal persona no es de confianza, y así como le coloca ese picante a las demás personas, también se lo colocara a usted. 
Las personas negativas normalmente esta mirando a todo el mundo desde lo lejos, y sacando sus conclusiones, las cuales son obviamente erradas.  Es claro que no tardara en transmitir esas conclusiones a cuanto sujeto se encuentre, generando discordia e inconformidad por todos lados.
La negatividad es algo contagioso y no debemos dejar que se nos pegue. Las personas negativas pueden servir en algunos sitios donde se requiera critica, ellos ven el punto negro en la pared blanca que otros no son capaces de ver.  Desde ese punto de vista, la negatividad es algo bueno.  Pero en nuestras relaciones interpersonales, a la hora de relacionar e integrar un grupo, esto no es muy favorable. 

Todos tenemos defectos, y una persona negativa puede estar rodeada de muchas otras virtudes, pero en cuestiones de comunicación no es muy conveniente trasmitirles un mensaje, ya que suelen agregarle su forma de pensar.  Es preferible en nuestras comunicaciones dirigirnos a personas que no se complican, ya que estos no le agregaran su visión al mensaje, no se compromete emocionalmente y por tanto dicen lo que tienen que decir. 


4.  Hable directamente con el interesado, y solo con el. 

Debemos procurar por todos los medios, acercarnos directamente a la persona que le pueda interesar.  En una empresa, si vamos a delegar ordenes, entonces debemos contactar directamente al implicado.  El mandar razones hace que el mensaje sufra modificaciones. 
También debemos evitar dirigir nuestro mensaje a muchas personas que no estén involucradas o no estén interesadas, ya que lo que harán estas personas es replicar el mensaje de una manera errada.  Es ahí cuando por todos lados aparecen rumores acerca de cosas que no se quisieron decir. Hablar de cosas importante, en medio de mucha gente, genera una cantidad de versiones que crecen por todos lados.  Entonces es cuando aparece las famosas frases:  “Es que unos dicen que dijo esto”, “otros dicen que paso esto….”.

En grupo debemos hablar de cosas superficiales e ir profundizando según las personas interesadas. Si hay algo importante, es mejor separar a la persona interesada y entenderse directamente con el. 


5. Evite ser ambiguo o subjetivo.

Fuera de que ya hemos hablado de lo forma en que un mensaje se distorsiona, a esto agréguele cuando se habla subjetivamente. Es muy común escuchar frases como: “Es que yo le quise decir tal cosa…”, “Es que si no entiende…”. 

Las cosas se dicen sin rodeos, sin simbolismos. Hay que ser muy claro y directo en lo que se quiere decir, porque si empezamos con eso de que: “lo que quiero decir es esto, pero no se lo puedo decir directamente”, entonces la otra persona lo puede tomar de la forma en que no es.  Si bien es cierto que hay cosas que no se pueden decir directamente, en vez de darle muchas vueltas, es mejor escoger bien las palabras.  


6.  Es mas fácil recordar 3 palabras.

Esta comprobado que la atención no es algo que se pueda mantener fijo por mucho tiempo en una sola cosa.  Por eso las largas conversaciones que abarcan muchos temas, lo que hacen es generar interpretaciones incompletas. Es en estos casos, cuando es común escuchar: “Acuérdese que usted dijo tal cosa…”, y el otro: “yo no dije eso, lo que quise decir fue…”.   Dado que cada cual buscara defender su posición, entonces de aquí surgirá una discusión.

Muchas palabras, muchos errores.  Con pocas palabras no se corre el riesgo de que se interprete mal.  Y no estamos diciendo que no se deba hablar, si no que respecto a las cosas que se deben tener claras, debe haber pocas palabras para que así sea fácil recordar, y de este modo no corra el riesgo de ser modificada. 


7. Comunique el mensaje en función de la interpretación del otro.

Todo el mundo vive muy ocupado como para estar escuchando cada cosa que queremos decir, cada cosa que pasa por nuestra vida. Guárdese su opinión para quien le interese. Dele explicaciones solo a quien se las pida.
Mejora mucho la comunicación hablar en función de lo que a otros interesa. Si quien tiene enfrente, no le interesa lo que usted debe decirle, entonces háblele en términos que a la persona le llama la atención. Hablar en función de lo que a otros interesa, hace que nos pongan mas atención, ya que se sentirán involucrados.   No es lo mismo decir:  “es que te falta técnica”, a decir: “Te acuerdas aquella vez cuando estuviste jugando…”
La mejor manera de relacionarse con los demás, es a través de los puntos en común. Es procurar hablar el mismo lenguaje.  Se imaginan una conversación entre un escéptico y un crédulo, lo mas seguro es que terminen de enemigos, pero si ambos se sientan ha hablar de la música que les gusta a ambos, de seguro terminaran como amigos.  Es importante intercambiar ideas entre diferentes puntos de vista, pero con personas flexible, y no con personas radicales. }

CONCLUSIÓN.

Si muchos de los conflictos de la sociedad surge a partir de los problemas de comunicación, entonces es algo a lo que deberíamos dedicar mas tiempo para hacerlo mejor. Somos responsables de lo que decimos, así que esforcémonos por decirlo bien. 

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Fuente: http://www.descubresubconsciente.com/2010/06/7-maneras-de-evitar-los-problemas-de.html

domingo, 24 de noviembre de 2013

Cuando decir lo que quieres.

Autor: Lester Hoekstra - Psicólogo y Psicoterapeuta

Para obtener lo que quieres he aconsejado de decir lo que quieres y he dado sugerencias de como frasear tu pedido. Será claro que esto no te da garantía de obtener lo que quieres pero son formas de mejorar las posibilidades. Ahora doy otro consejo que puede ayudar. Es cuándo hacer tu pedido. El asunto de cuando pedir significa el "timing" y eso merece atención.

Como he escrito antes un factor de mayor influencia en tu éxito es la libertad que das a la persona a la que pides algo. Si el otro se siente libre de hacerte un favor para él será difícil de no hacerlo. Los humanos son seres sociales que tienen una tendencia fuerte de ayudar si pueden hacerlo. Pero como todos los seres vivientes reaccionarán con resistencias si se sienten forzados.

Entre otras cosas la libertad del otro depende del tiempo que le queda después de haber hecho el pedido a él. Por eso el mejor momento de pedir algo a una persona es aquel en que a la otra persona le queda suficiente tiempo para decidir de darte o negarte lo que quieres. El otro tiene que tener tiempo de reflexionar sobre tu pedido y necesita la ocasión de pensar en alguna alternativa o en una enmienda.

Quizá en la mayoría de los casos la otra persona no usa esa ocasión y responde directamente sin dar ningunas señales de reflexionar sobre tu pedido. Pero no pienses que eso signifique que darle la oportunidad no fue importante. Al contrario, ha sido muy importante. Lo que cuenta no es la libertad que usa sino la libertad que tiene. El otro debe sentirse libre.

Por eso tienes que evitar cada forma de presión no solo con lo que le dices sino también con el tiempo que le das al otro. Él debe tener tiempo antes de responder. Por eso es bueno hacer tu petición cuanto antes y tienes que hacerlo sin prisas asique es relajante para el receptor. Si tienes mucha prisa necesitarás autocontrol de no mostrar tu ansiedad.

Dar la ocasión de reflejar tu pedido puede ser difícil. Sobre todo si lo que pides es un permiso que es muy importante para ti. Tú querrías no dar tiempo al otro de pensar porque sabes que eso puede resultar en un rechazo. Lo máximo es no dar ningún tiempo si piensas que es mejor pedir perdón, que pedir permiso y eso a veces puede ser una buena estrategia.

No obstante creo que normalmente el peligro de no pedir o no dar suficiente tiempo es más grande. Si el otro se siente apresurado o manipulado se va a enojar y tenderá a negarte tu pedido. Será mejor pedir de una buena manera o sea añadir que es importante para ti y que el otro puede ser de gran ayuda. Si quieres una respuesta pronto, dile eso también. Así haces un pedido dentro de otro pedido y para ambos valen los mismos principios.

Si haces tú pedido temprano al otro le queda mucho tiempo. Eso es beneficioso para ti porque para el otro es relativamente fácil de conceder algo que está en el futuro lejano. Además si eres el primero que habla sobre un asunto puedes aprovechar del beneficio de la iniciativa. Tu idea entra en la mente del otro ya causa de eso, sus pensamientos van en la dirección de tu pedido.

Para evitar que tu pedido sea un atraco puedes preparar al otro con algunas advertencias generales. Normalmente pedir algo temprano es mucho mejor que pedirlo demasiado tarde. Si no das al otro suficiente tiempo estás restringiéndole mucho su libertad. A menudo esto ocurre si has demorado demasiado tiempo o has esperado con tu pedido hasta la última hora. Eso es una tendencia común si tienes dificultades en pedir.

Pedir algo puede ser difícil porque con eso corres el riesgo de rechazo que siempre hay. Eso es más fácil de soportar si tu pedido ha sido algo para tu trabajo o negocios que para tus intereses personales. Un rechazo de deseos personales puedes vivenciar fácilmente como un rechazo a tu persona. Sobre todo si quieres algo de otra persona con quien querrías establecer una relación mas intensa. En estos casos una reacción de posponer es muy común.

Estás esperando una ocasión justa. Quizá quieres hacer tu pedido en el transcurso de una conversación para hacerlo parecer más natural.

Pero es muy peligroso esperar. Es probable que puedas estar esperando una eternidad, Siempre la ocasión no parece bastante justa y esperas un momento mejor. Mientras tanto estás empeorando tus probabilidades de éxito debido al limitar el tiempo que queda al otro.

Además si enlazas tu pedido con una ocasión esto parece que no lo has hecho intencionalmente. Con eso finges que el asunto es de menor importancia para ti. Así estas comunicando algo que es contrario a la verdad. Con hacer tu petición sin esperar una ocasión lo tratas más serio y con eso estas aumentando la posibilidad de que el otro lo tome en serio también.

Entonces con hacer una cita especial para tu pedido estas mejorando tus oportunidades. Igual que dar tiempo al otro para reflexionar su respuesta el efecto probable es contrario a lo que temerías. Eso significa que es mejor no dejarse dominar por los sentimientos psicológicos y luchar contra ellos. Con el éxito que puedes convivir después, vas a vencer esas ansiedades.


Fuente: http://www.psicologia-online.com/autoayuda/articulos/2013/cuando-decir-lo-que-quieres.html

sábado, 23 de noviembre de 2013

Aceptar las cosas tal y como son.

FRANCESC MIRALLES

Una de las fuentes de sufrimiento más comunes en el ser humano es el deseo de que las cosas sean distintas a como realmente son. Cuando un país pasa por una grave crisis, la población mira atrás y desea que todo fuera como antes, un antes que en su momento no se valoraba porque parecía aburrido o bien había otras aspiraciones.

Lo mismo sucede con las relaciones interpersonales. Quien tiene por pareja a alguien silencioso desearía un carácter dicharachero, y este último pondrá de los nervios a quien convive con él un día tras otro. ¿Por qué anhelamos siempre lo que no tenemos?

Hay vida antes de la muerte; disfrútala” (Eduard Punset)

Nuestra forma de vida está tan basada en el cambio y el progreso, que a menudo valoramos negativamente la estabilidad sin saber cuál sería la alternativa.

La insatisfacción es lo que permite el progreso de la ciencia, las artes y todo lo que tiene que ver con la sociedad, pero cuando se vuelve crónica en nuestro día a día deja de ser un estímulo para teñir de negatividad nuestra vida.

Hay personas que, instalados en la queja y la amargura, molestan a los demás –y a sí mismos– de forma totalmente estéril porque de nada sirve señalar lo que no funciona sin ofrecer soluciones.

Madame Bovary dio nombre a lo que el filósofo Jules de Gaultier denominaría “bovarismo”. Se trata de un estado de insatisfacción permanente a causa del desnivel entre las propias ilusiones y la realidad. Sin abogar tampoco por el conformismo, si nuestras aspiraciones se hallan siempre a gran distancia de lo que tenemos, jamás alcanzaremos la serenidad. Como el burro que persigue la zanahoria, podemos pasar la vida entera esperando “algo mejor” para descubrir al final que ya lo teníamos y no habíamos sabido verlo.

Los manuales de psicología han puesto de moda el verbo procrastinar, que significa postergar aquello que deberíamos hacer hoy. Un aplazamiento que también se produce en un nivel existencial. Muchas personas postergan la felicidad hasta que cambie la situación que están viviendo. Se convencen de que cuando encuentren un trabajo mejor o la pareja ideal, por poner dos ejemplos, se darán permiso para disfrutar de la vida. Sin embargo, este planteamiento tiene un fallo de origen y es que nada resulta como esperábamos una vez que lo conseguimos.

Lo que ocurre es que muchas personas cuando llega el momento tan largamente esperado o deseado sufren una desilusión; entonces fijamos nuevos objetivos esperando que una vez alcanzados llegue, esta vez sí, el premio definitivo. Sin embargo, esto no acostumbra a suceder, ya que más que insatisfacciones existen las personas insatisfechas.

Del mismo modo que nos resulta difícil aceptar las cosas como son, también nos cuesta aceptar a los demás, ya que su forma de pensar y reaccionar nunca coincidirá con nuestras expectativas.

Al hacer un favor a un vecino, nos duele si no obtenemos el mismo trato por su parte cuando lo necesitamos. En el ámbito laboral, a menudo consideramos que los compañeros no cumplen con sus tareas, y el jefe o la jefa es un ser inútil que está dinamitando la empresa.

A veces debes conocer al otro realmente bien para darte cuenta de que sois dos extraños” (Mary Tyler Moore)

En esta clase de pensamientos está el punto de partida de la mayoría de conflictos interpersonales. Al esperar que los demás se comporten de determinada forma les estamos negando el derecho a su identidad. Además, al enfadarnos por estas diferencias obviamos algo muy importante: ser o actuar de modo distinto a nosotros no tiene por qué ser negativo.

Afortunadamente, cada persona tiene una combinación única de defectos y virtudes. Podemos aceptar su singularidad y sacar partido de las cosas buenas que nos ofrece o bien enrocarnos y señalar al otro como enemigo.

“A veces debes conocer al otro realmente bien para darte cuenta de que sois dos extraños” (Mary Tyler Moore)
En 2002, Byron Katie publicó un libro orientado a acabar con la insatisfacción personal: Amar lo que es. Basado en aceptar y reconocer el valor de lo que configura nuestro entorno, no se trata de resignarse a lo que hay, sino de amar nuestras circunstancias para mejorar desde ese punto de partida.

Esta autora norteamericana sostiene que “la realidad es siempre más amable que las historias que contamos sobre ella” y que cualquier enfado que tengamos con los demás es, en el fondo, algo de nosotros mismos que nos molesta. Por eso mismo desearíamos cambiarlos, porque resulta más fácil exigir la transformación del otro que la de uno mismo.

Convencida de que “lo que provoca nuestro sufrimiento no es el problema, sino lo que pensamos sobre el mismo”, en su best seller propone que la persona insatisfecha se entregue al “trabajo”, que empieza con estas dos fases:
  1. Plasmar en el papel lo que no nos gusta. Tomar una situación o una persona que nos desagrada y especificamos quién o qué provoca nuestra tristeza, qué es lo que no nos gusta y cómo debería ser para que estuviéramos satisfechos.
  2. Indagar en el problema a través de estas cuatro preguntas:
    1. ¿Es eso verdad?
    2. ¿Tienes la absoluta certeza de que eso es verdad?
    3. ¿Cómo reaccionas al tener este pensamiento?
    4. ¿Quién serías sin él?


Byron Katie sostiene que ante un pensamiento negativo solo tenemos dos opciones: o nos apegamos a él o indagamos para comprenderlo. Esa última actitud y una relación constructiva con nuestro entorno nos llevarán a un plano superior.

Señor, concédeme serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, valor para cambiar lo que sí puedo y sabiduría para reconocer la diferencia”
(Reinhold Niebuhr)

Una anécdota que se menciona en los talleres de superación personal tiene como protagonista a un violinista que en pleno concierto en Nueva York vio cómo se rompía una de las cuatro cuerdas de su violín. En lugar de detenerse, decidió adaptar la melodía a las otras tres cuerdas, algo realmente difícil con este instrumento. Cuando le preguntaron por qué había elegido esa opción, respondió: “Hay momentos en los que la tarea del artista es saber cuánto puede llegar a hacer con lo que le queda”.

Sin duda, la realidad nos pone a prueba y a menudo estamos expuestos a circunstancias indeseadas. La cuerda rota del violinista tiene su equivalente, en la vida cotidiana, en situaciones con mucho menos público, pero más dolorosas. En lugar de lamentar nuestra suerte, podemos preguntarnos qué es lo que nos queda y qué podemos hacer para restablecer el equilibrio en nuestra vida. Para que vuelva a sonar la música, no obstante, es necesario aceptar las cosas como nos ha tocado vivirlas, ya que son un reto y un aprendizaje. Al mismo tiempo, en lugar de buscar culpables, debemos aceptar a los demás y no fijarnos en su cuerda rota, sino en las otras tres que siguen sonando.

Fuente: http://elpais.com/elpais/2013/04/26/eps/1366972749_878845.html